A 29 años del asesinato de José Luis Cabezas, ocurrido en enero de 1997 en Pinamar, la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (aRGra) difundió un extenso comunicado en el que volvió a exigir justicia y a advertir sobre las condiciones que, aún hoy, ponen en riesgo la libertad de expresión y el arduo trabajo periodístico.
El crimen de Cabezas, secuestrado, torturado y asesinado tras haber retratado al empresario Alfredo Yabrán, marcó un antes y un después en la historia democrática argentina. La consigna “No se olviden de Cabezas” se transformó desde entonces en un emblema del reclamo social contra la impunidad y en defensa del derecho a informar.
En su mensaje, aRGra recordó que la condena a los responsables fue el resultado de una lucha sostenida durante años por la familia, colegas, organizaciones sindicales y sociales, y miles de ciudadanos. Al mismo tiempo, advirtió que el reclamo sigue vigente. La entidad trazó un paralelismo con el caso del reportero gráfico Pablo Grillo, herido de gravedad en marzo pasado durante una manifestación en Plaza Congreso.
Según el comunicado, Grillo fue atacado de manera deliberada por un cabo de Gendarmería, quien inicialmente contó con el respaldo de la fuerza y de las autoridades políticas. A pesar de ello, el efectivo terminó procesado por la Justicia y el protocolo antidisturbios aplicado en ese operativo fue declarado ilegal. Para aRGra, una vez más fueron las víctimas y la sociedad las que sostuvieron el reclamo en las calles.
“El asesinato de José Luis fue un parteaguas”, sostuvo la asociación, al remarcar que en la Argentina de los años noventa se pretendía matar con impunidad para preservar un poder “opaco y sin límites”. A su vez, reclamó que exigir justicia y ejercer el periodismo dejen de ser actividades peligrosas, y llamó a garantizar plenamente el Estado de derecho, la democracia y la libertad de expresión.