El Gobierno francés logró superar las votaciones en la Asamblea Nacional, que estaban destinadas a bloquear la reforma que eleva la edad jubilatoria a 64 años. Esto hizo que quedara aprobada por decreto del presidente Emmanuel Macron. En lo que respecta a la opinión pública, este tipo de reformas fue fuertemente rechazada, lo que se demostró a través de distintas huelgas que comenzaron en el mes de enero. Luego de lograr la media sanción en el Senado, pudo hacerse efectiva al evitar una votación en su contra, a través de la ministra Élisabeth Borne, quien utilizo un artículo constitucional que da al presidente la potestad.