Los agentes de la Aduana descubrieron un meteorito dentro del asiento trasero de un automóvil de patente argentina en la Cordillera de Los Andes, por lo que se constató que se trataba de una importación prohibida al ser un bien cultural por la Ley 26.306.
Para ser precisos, estaban en el Paso Internacional Agua Negra, a 4,780 metros sobre el nivel de mar cuando inspeccionar al vehículo en cuestión, el cual ingresaba a la Argentina desde Chile. Dentro del asiento había una cantidad notable de piedras, las cuales sugirieron que fuesen descartadas por razones fitosanitarias, ante lo cual el conductor jubilado oriundo de Córdoba asintió.
Pero entre estas rocas, destacó una brillante, la cual fue examinada y, al notar que su peso difiere del tamaño, la retuvieron por la sospecha de tratarse de un bien cultural o patrimonial.
Luego fue trasladada a Buenos Aires, donde se analizó por el Servicio Geológico Minero Argentina (SEGEMAR), el cual determinó que es un meteorito. Se llegó a estas conclusiones por depresiones que “corresponden a los regmagliptos formados por la ablación cuando el meteorito penetra en la atmósfera terrestre”, sin mencionar una composición con proporción de hierro/níquel no encontrado en la Tierra.