Un grupo de manifestantes quemó al menos siete autos y cuatro colectivos, de camino al hotel donde se aloja Lula Da Silva.
Seguidores del lider de extrema derecha, Jair Bolsonaro, causaron graves disturbios en la noche del lunes en el centro de Brasilia, como forma de protesta por la detencion de un cacique indigena a favor de un golpe de Estado.
Las protestas comenzaron tras la detencion de Jose Acacio Serere Xavante, ordenada por el juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Alexandre de Moraes debido a "indicios de practica de los delitos de amenaza, persecucion y abolicion violenta del Estado de Derecho".
A causa de esto, los bolsonaristas intentaron acceder a la fuerza en un edificio administrativo de la Policia Federal, en el centro de Brasilia, enseguida fueron dispersados por la fuerza de seguridad, quienes dispararon balas de goma y gases lacrimogenos.
Los disturbios se extendieron más ella del edificio administrativo, llegaron hasta una zona hotelera, donde se ubica el hotel en el que se encuentra hospedado el presidente electo Lula Da Silva, quien asumira el 1 de enero.
Al ocurrir tales altercados, la policia local monto un operativo de seguridad especial entorno al hotel e incluso desplazo un helicoptero al edificio, aunque finalmente el presidente electo no fue evacuado.
Con la protesta bajo control, el futuro Ministro de Justicia de Lula, Flavio Dino, garantizo que el mandatario se encuentra seguro y en ningun momento se vio expuesto a algun tipo de riesgo.
En el desarrollo de la protesta, los maanifestantes quemaron vehiculos cercanos al edificio de la delegacion policial, empujaron un colectivo, que posteriormente quedo colgado del viaducto que superpone dos de las principales avenidas de la capital.
El silencio del gobierno de Jair Bolsonaro:
Flávio Dino, futuro ministro de justicia, prometió en una rueda de prensa que todos los implicados en actos de vandalismo “serán responsabilizados”.
Además afirmó que : “El intento de invasión al predio de la Policía Federal en Brasilia es inaceptable”, “Los que se consideran perjudicados tienen que ofrecer las respuestas adecuadas, jamás practicar violencia política”, agregó Dino, quien volvió afirmar que “la seguridad de Lula está garantizada”.
En cambio, por el lado del Gobierno liderado por Bolsonaro, nadie condenó los ataques hasta entrada la madrugada. El único aviso por parte del Gobierno fue del ministro de Justicia, Anderson Torres, que dijo en redes sociales que “todo será investigado y aclarado” y garantizó que la Policía Federal colaboró con las autoridades locales para “contener la violencia y restablecer el orden”.